La quotidianidad situada en la acción y la cotidianidad declarada partecipan a la recíproca invalidación latente.

Capturar la densidad que no aparece pero que da forma a las cosas, antes que el habitual engaño recomponga su trama, antes que desaparezca la sombra del movimiento y el movimiento por sí mismo se haga incuestionable.